Normandía

 Tras una tensa espera, el 1 de agosto de 1944 la 2e DB comienza su desembarco en la playa de Utah. La Nueve lo hará el 4 de agosto, y cantando “La cucaracha”, quizás por la lentitud de la compleja operación. Finalmente, la división se pone en marcha con la misión de apoyar a los estadounidenses  frente al contraataque alemán en Mortain. En esos primeros días el GTV está en reserva, así que la Nueve tardará algún tiempo en entrar en combate. Es en ese periodo cuando el teniente español Antonio Van Baumbergen, “Wamba” es sustituido como segundo en el mando de La Nueve por Amado Granell, un castellonense con un amplio historial en la guerra civil.

 La toma del puente sobre el Sarthe y de Alençon abre el camino para que la 2e DB participe en una de las operaciones más famosa de toda la guerra: la reducción de la bolsa de Falaise, que supondrá el colapso alemán en Francia. Para la Nueve, es también el primero de los muchos momentos de coraje y sufrimiento que deberá vivir hasta el fin de la guerra.

 Bautismo de fuego en Ecouché

 Después de un rápido combate en Vieux- Bourg, en el que La Nueve destruye varios vehículos alemanes disparando desde los half-tracks, el 13 de agosto los "cosacos", como les llama el capitán Dronne, entran a la carga en Ecouché destruyendo más vehículos a su paso. El pueblo queda dominado, pero será en su aseguramiento en donde se producirán los combates más violentos. El día 14, sin embargo, el principal enemigo será la aviación estadounidense que vierte “fuego amigo” sobre la Compañía. Pero a la caída de la tarde, el adjutant-chef  Campos, quizás el más notable combatiente de La Nueve, y el sergeant-chef “Juanito”Reiter han imaginado un audaz golpe de mano y se infiltran con dos half- tracks en terreno alemán hasta tomar un castillo en el que capturan 129 prisioneros, entre ellos un coronel. El día 15 La Nueve es cañoneada por los alemanes...y por los propios americanos. Finalmente, el día 16 se comprueban intentos de penetración alemana en el pueblo. Dronne entiende que con sus efectivos no podrá defender Ecouché, así que opta por atacar. Protegido por el fuego de los morteros asalta las posiciones alemanas. Allí encontrará la muerte el sergeant-chef Constantino Pujol y herido su hermano, Fermín. También, Luis del Águila y el veterano prusiano Poreski. El contraataque ha sorprendido a los alemanes, pero aún así mantienen el cerco y el cañoneo durante el 17 de agosto. En la tarde de ese día, después de un nuevo intento de infiltración alemán, Campos dirige un violento contraataque contra un numeroso grupo de SS. Roberto Helio morirá a causa de las heridas recibidas en el transcurso del combate. Por fin, el día 18 La Nueve enlaza con una columna británica. Ha sufrido 7 muertos y 10 heridos graves, pero ha sido un éxito táctico.

   

 


Hacia París

 La Nueve descansa en Ecouché hasta que el 23 de agosto, a las 6 de la mañana, se da la orden de salida. El destino es París, cuya ocupación ha sido rehusada por el mando aliado en un principio y por razones logísticas, para después ser aceptado a causa de las presiones de De Gaulle y, sobre todo, por la sublevación popular que amenaza concluir con la destrucción de la ciudad..

La Nueve, junto a otras unidades de su División, sale desde la localidad de Limours a las 7 hs. del 24 de agosto de 1.944 en dirección a París, vía Arpajon-Longjumeau-Antony, por la carretera nacional 20. Dronne, ha establecido con sus jefes de sección las pautas de un itinerario que, en su opinión, puede resultar peligroso por su trazado, expuesto y propicio a emboscadas. La columna mecanizada atraviesa varios pequeños pueblos, donde, a pesar de la hora, son recibidos de manera calurosa por la población.

 

   

 


 

 

A las 8 hs. encuentran la primera resistencia ante Longjumeau. Una sección de La Nueve, con el apoyo blindado de su inseparable 501º Regimiento de Carros de Combate (R.C.C.), se encarga del asunto. La lucha se acaba resolviendo a favor delos franceses, que ocupan un puente sobre el río Ivette, pero Dronne piensa que estos pequeños y aislados focos de resistencia deberían ser rodeados y fijados para proseguir con un rápido avance.

A mediodía se llega al suburbio de Antony y allí se reanuda la lucha. El eje del avance se desborda, y con maniobras envolventes se liquidan los obstáculos y se destruyen o capturan varias piezas de artillería alemana. La columna encuentra fuerte resistencia frente a la prisión de Fresnes y se entabla un duro combate. Sin embargo, la ruta hacia el París insurgente parece estar abierta por el Este.

Dronne recibe entonces un mensaje del coronel Billotte, que se encuentra al mando de la columna: se le ordena volver con sus tropas al eje del avance, concretamente cerca del cruce de la población de Croix-de-Berny. El Capitán hace repetir al mando varias veces el mensaje. No puede creer esta orden que, finalmente, acata. Al regresar a la carretera general, los habitantes de las poblaciones se vuelcan imprudentemente en recibir a las tropas. El enemigo todavía combate sobre la ruta y se producen bajas entre los civiles. Llegando a Croix-de-Berny, la 1ª sección de La Nueve es enviada al cruce donde debe apoyar a otras fuerzas que se las tiene que ver con un "88" alemán que será finalmente puesto fuera de combate. Lamentablemente, esta sección, mandada por elsergeant-chef Moreno, ya que su jefe natural, el andaluz sous-lieutenant Montoya, había resultado herido en una escaramuza anterior, quedará, por esta acción, apartada del inmediato destino del resto de La Nueve.

   

 


 

 

 Dronne entra en la población con el resto de la compañía, precedido por al semioruga del lieutenant Granell que se encuentra directamente con el jefe de la 2e. D.B., el general Leclerc. Éste se halla en una acera, apoyado en su famoso bastón, que emplea desde que sufriera hace años un accidente hípico. Está nervioso y de muy mal humor. Ha llegado hace poco tiempo en su scout-car y ha sido informado por la tripulación del avión Piper-Cub, que la división emplea en tareas de observación, de la angustiosa situación que se vive en el interior de París. Sus acompañantes se encuentran a prudente distancia. Le pregunta a Granell por el Capitán y el español le responde que marcha detrás.

 Cuando  llega Dronne, Leclerc le interpela acerca de su situación. Dronne le explica que ha tenido que retroceder porque así se le ha ordenado, pero que el camino hasta París está expedito en la zona que él ha recorrido. Inmediatamente, Leclerc le ordena que marche a París con lo que tenga a mano, por poco que sea. Imagina  el efecto que la llegada de la columna puede tener en la moral del pueblo parisino sublevado, y sabe que es necesario que, aunque sea sólo con una fuerza simbólica, la 2e DB debe entrar en París antes que los estadounidenses.

 

La leyenda de La Nueve

Dronne organiza lo que queda de La Nueve y completa su columna con la disminuida sección de carros medios del lieutenant Michard, del 501º R.C.C., También consigue una sección de ingenieros, mandada por el adjudant Cancel.

 Un paisano guía a la columna. Atraviesan Fresnes, continúan por L'Hay-les-Roses, Cachan, Arcueil y Kremlin-Bicetre a través de aquellas calles que parecen libres de obstáculos o indicadas por la población como expeditas. Durante todo el recorrido reciben las muestras de entusiasmo de la población, que franquea el paso de la columna cuando esta encuentra algún obstáculo. Las defensas del fuerte de Bicetre no abren fuego al paso de la tropa que, hasta ahora, sólo han sido importunados por disparos esporádicos ahogados por el ruido de los motores.

 Son las 20,45 cuando se alcanza la parisina Puerta de Italia. El jeep de Dronne pasa a la cabeza de la marcha. En ese momento la plaza se encuentra llena de personas que, al escuchar el estruendo de los vehículos, huye aterrada pensando que son alemanes. De pronto alguien grita: "Son americanos" y las tropas se ven rodeadas de una muchedumbre que, literalmente, enloquece al grito de: "Los franceses, son los franceses", al comprobar su verdadera identidad. Una alsaciana, ataviada con su traje típico, destroza el parabrisas del jeep de mando al saltar sobre él. Durante unos minutos es el delirio. La columna no puede continuar la marcha y Dronne duda sobre donde dirigirse. Realmente la pequeña fuerza que manda no tiene más que un poder simbólico dentro de la situación que le rodea, militarmente hablando.

 Resuelve entonces dirigirse al ayuntamiento: El Hotel de Ville ha sido punto neurálgico en todas las insurrecciones acaecidas en París. El Capitán se pregunta por el itinerario a seguir, al desconocer la situación de las barricadas y el desarrollo de los combates. Entonces aparece en escena, subido en una pequeña motocicleta, el armenio Dikran que se ofrece como guía hasta el nuevo objetivo. Asegurando conocer la ruta correcta, arranca a la cabeza de la columna, que se abre paso como puede. Sobre el jeep de Dronne continúa subida la alsaciana.

 


 

 


Los vehículos se lanzan tras la motocicleta. Recorren calles que quedan desiertas al paso de los blindados, que los parisinos creen alemanes, y que se vuelven a poblar cuando alguien reconoce a los soldados y lanza el repetido grito de "Franceses, son los franceses". Cruzan al Sena por el puente de Austerlitz y continúan a lo largo de los muelles de la orilla derecha hasta su objetivo.

 Por fin, a las 21,22 horas se detienen ante el Hotel de Ville. Comienza a anochecer. La alsaciana baja del vehículo. Dronne ordena transmitir un mensaje de radio: "Misión cumplida. Estamos ante el Hotel de Ville" y hace hincapié ante su aislamiento y la necesidad de progresión sobre París.  Se despliega el destacamento y los vehículos en defensa de erizo alrededor del ayuntamiento, y se dan órdenes ante un posible contraataque. La gente empieza a llegar, lo invade todo, abraza a los soldados, grita, impide el despliegue. 

 

Muy pronto la Marsellesa se escucha sobre toda la ciudad. Entonces las campanas de París comienzan a sonar. Primero aisladas, luego, docenas de ellas, lograrán acallar cualquier otro sonido.

 Al ser los primeros en entrar en París, los españoles de La Nueve dieron forma a una pequeña y romántica leyenda de la Segunda Guerra Mundial. Pero sus avatares no terminarán allí, sino que se prolongarán hasta el final de la guerra.

 El día  25 de agosto, el grueso de la 2e DB entra en París y se despliega por la ciudad eliminado los focos de resistencia alemana y tomando los puntos neurálgicos. La Nueve combate en la rue du Temple limpiando la central telefónica, y en los combates es gravemente herido el sous-lieutenant Elías. Al final del día París está bajo control y La Nueve se reagrupa frente al Hotel de Ville.

 Al día siguiente tendrá lugar una impresionante manifestación en la que De Gaulle escenificará su gran momento histórico descendiendo por los Campos Elíseos y caminando hasta la catedral de Nôtre Dame. El honor de escoltar el cortejo, durante el que se producirá un confuso tiroteo, corresponde a La Nueve por haber sido la primera en entrar en la capital de Francia. Es en ese momento cuando la cámara capta algunas de las imágenes más conocidas de los españoles de Leclerc, incluso una corta película con el imperfecto color de la época.


 Los días siguientes  fueron de descanso para La Nueve, que se había instalado en el Bois de Boulogne  convertido para la ocasión en campamento militar en el que los españoles recibieron la visita de otros compatriotas exiliados, amén de cariñosas parisinas con las que compartieron experiencias. Pero lo bueno dura poco y el 8 de septiembre la División  estaba de nuevo en marcha.