ESPECIAL FONTAINEBLEAU Y NOYON

 

 

 

La Nueve vuelve a Francia

Durante los días 25 y 26 de junio La Nueve ha regresado a Francia para participar en dos actos bien diferentes pero cargados ambos de gran significado.
El primero de ellos tuvo lugar el sábado día 25 en Fontainebleau. Se conmemoraba el 60 aniversario de la despedida del General Leclerc del mando de la 2e División Blindée , un hecho que tuvo lugar a no mucha distancia del lugar donde el mismo Napoleón se había despedido de la Vieja Guardia antes de partir hacia la isla de Elba.
Desde hace unos meses, existían conversaciones entre los responsables de la organización de este acto y algunos grupos franceses de recreación histórica con objeto de que éstos últimos participasen formalmente en la celebración. Finalmente hubo acuerdo y fue el grupo “Section 44” el encargado de coordinar la preparación de un piquete de soldados uniformados exactamente igual que los que 60 años atrás despidieron al General Leclerc en ese mismo lugar. La presencia de este grupo no iba a ser meramente pasiva, o de “figuración”, sino que debería rendir honores militares a los veteranos y autoridades presentes en el acto, para lo cual debería ejecutar con precisión el “maniement d’armes” o la instrucción con armas francesa.
La “Section 44”, con algunos de cuyos miembros tuvimos la ocasión de compartir las celebraciones del 60 aniversario de la Liberación de París, tuvo la gentileza de invitarnos a participar en ese “piquet d’honneur”, que resultó ser también un auténtico honor para nosotros. Si bien no es muy frecuente la participación oficial de grupos de reconstrucción histórica en ceremonias oficiales, lo es menos aún aparecer como parte activa en el ceremonial, actuando como una unidad militar real bajo el mando de militares en activo. En nuestro caso, compartimos el espacio con una sección de soldados del actual Regimiento de Marcha del Chad, cuyo suboficial fue el encargado de dar las voces de mando, dirigidas simultáneamente  a sus hombres y a nosotros.


El piquete “histórico” estaba formado por 15 miembros, de clase tropa, y dos suboficiales, uno de los cuales era Jean-Yves Reynaud, adjudant-chef del ejército francés y eficacísimo organizador de este tipo de actividades. Además de los integrantes de “Section 44” y de “La Nueve” había también algunos miembros de “Koufra”, un grupo con el que mantenemos un estrecho contacto a través de su presidente, nuestro amigo  Gregory da Silva. La uniformidad era perfecta en “laine moutarde”, calot, corbata y fourragère de la Croix de Guerre, esta última por cortesía del ejército de tierra francés, estando toda la tropa dotada con fusiles Garand M-1, con su correspondiente cinturón reglamentario.

La ceremonia tuvo lugar ante un pequeño monumento levantado a escasos metros del lugar en el que tuvo lugar la histórica despedida de Leclerc. Estuvieron presentes numerosos veteranos junto a un ministro, jefes militares, el alcalde, otras autoridades nacionales y locales y familiares del General. Hubo discursos y agradecimientos, la banda de música interpretó el himno de la 2e DB, cantado por los presentes y, por primera vez para nosotros, presentamos armas al toque de homenaje a los caídos y mientras sonaba “La Marsellesa”.

 

Posteriormente nos desplazamos al cercano hipódromo de La Solle, donde volvimos a formar el piquete para participar en el homenaje a los tripulantes de un Lancaster canadiense que cayó derribado en ese lugar. Fue un acto sencillo y emotivo, celebrado con el trasfondo sonoro de las gaitas tocando “Amazing Grace”, que dio paso a un aperitivo en el curso del cual tuvimos ocasión de compartir un buen rato con algunos de los invitados.

 

Estuvimos con el general Michel, actualmente al mando de la 2ème Brigade Blindée (la unidad militar heredera de la 2e DB) y antiguo “Chef de Corps” del Regimiento de Marcha del Tchad. El general nos mostró personalmente una casi asombrada satisfacción porque un grupo de españoles se encontrara presente en estas ceremonias, recordando la gesta de “La Nueve”. Entre los veteranos, compartimos muy buenos momentos con Guy Merle, el presidente de los Anciens del RMT, alguien que ha apoyado el proyecto de La Nueve desde sus comienzos. También con Charles Peguelu de Rovin, al que puede verse en todas las ceremonias como abanderado de los veteranos de la 2e DB y, muy especialmente, con Alexis Chariau, veterano francés de La Nueve y persona que se ocupó muy especialmente de los españoles de la compañía  después de su desmovilización. Precisamente le acompañaba Marie-José Cortés, la hija del que fuera su gran amigo y camarada, el sargento José Cortés.
También nos encontramos con viejos amigos con los que sólo habíamos mantenido contacto, hasta el momento, por correo postal o electrónico: Jean Pascal Furet, “webmaster” de la web de la Fundación Leclerc, Sylvain Ollier, o Serge Cayla, que tanto nos ha apoyado siempre entre los veteranos del RMT.

 

Una vez finalizado el acto, celebramos una comida de campaña en el interior del gran bosque de Fontainebleau para después dirigirnos al museo napoleónico de la ciudad, que nos fue mostrado antes de asistir a una pequeña ceremonia con ocasión de la exposición sobre el General Leclerc que tenía lugar en el mismo museo.

 

Posteriormente, y siempre en una caravana formada por los vehículos de época de la “Section 44” (Dodge, Willys, Harley Davidson) visitamos los lugares en los que tuvieron lugar los combates entre los alemanes y los soldados de la 3ª División de Infantería estadounidense, atendiendo a las explicaciones que al efecto nos daba el también veterano del RMT Mr. Pamart.

Mientras tanto, en Noyon, los otros miembros de La Nueve desplazados al acuartelamiento del R.M.T. en compañía del grupo francés de reconstitution  “Escadron Historique 2e DB”, que también aportaba sus vehículos históricos (Half-Track, Dodge y Willys), participaban en las Jornadas de Puertas Abiertas del Regimiento. Al caer la noche tuvo lugar una representación pública de las acciones históricas en las que había tomado parte el Regimiento, desde las guerras coloniales  de diferentes épocas hasta los combates por la Liberación y las guerras de Indochina y Argelia. En la recreación de los hechos de armas de la Liberación tomaron parte activa los miembros de La Nueve allí presentes.

El domingo 26, ya reunidos en Noyon los dos grupos de compañeros desplazados a Francia, pudimos mantener contactos de sumo interés para nuestro Grupo.  El más importante sin duda, por su rango e importancia, el del coronel Ducret, “chef de corps” del Regimiento, que amablemente hizo un paréntesis en sus compromisos para saludarnos personalmente y al que se hizo entrega de una placa de recuerdo, así como de algunos recortables del Grupo y ejemplares impresos de nuestro boletín. Muy amable con nosotros fue también el teniente coronel Guy François Thilloy, que actuó como verdadero introductor del grupo entre los mandos del Regimiento. Así mismo pudimos hablar con el capitán Bourel y el sous-lieutenant Hervé Raymond, que estarán al mando de la Compañía de Tradición del Regimiento, formada por personal en situación de reserva activa  y que será la Novena compañía del Regimiento en homenaje a “La Nueve” histórica. Según se nos informó, la Compañía se presentará en las próximas semanas en un acto en el que se espera contar con la asistencia del embajador español. Se mostraron muy interesados por conocer la historia de La Nueve, comprometiéndonos por nuestra parte a facilitarles toda la información que nos soliciten y que les pueda ser de utilidad en su tarea al frente de la nueva compañía de Tradición.

 

El Regimiento tuvo la gentileza de abrir, sólo para nosotros, las puertas de su Sala de Honor, donde pudimos ver el autentico fanion de La Nueve, que allí se conserva, así como toda clase objetos históricos relacionados, especialmente, con la actuación del regimiento en la Segunda Guerra Mundial. También se conserva allí el primer escudo oficial del Regimiento, que data de los tiempo en los que la Columna Leclerc guerreaba en África en los primeros momentos de su particular epopeya.
Como conclusión, sólo cabe expresar nuestra enorme satisfacción por haber podido estar presentes en estos dos actos y, sobre todo, nuestro agradecimiento sin límites a quienes han hecho posible que estuviéramos allí. Gracias a ellos hemos podido , por un lado, participar en una ceremonia de profundo significado para quienes creemos en la necesidad de mantener viva la memoria de los combatientes de la Liberación. Por otro, conocer por dentro la actualidad y la tradición de una unidad militar, el Regimiento de Marcha del Chad que, como tuvimos ocasión de expresarle a su Jefe, el coronel Ducret, hace tiempo y por razones muy distintas, capturó sin remedio nuestro afecto y nuestra imaginación.

  De nuevo, muchas gracias a todos.